| Cuando quiero recordar quién soy y de dónde vengo viajo hacia mi infancia. Yo soy, esa niña... Fui esa niña cuando nací un 6 de marzo, hace ya más de setenta años en un pequeño pueblo extremeño de la provincia de Badajoz: Monesterio. Allí transcurrió una parte de mi infancia, junto a mi madre, Eulalia Morales Lobón, mi padre, José Garrote Arroyo y mis siete hermanos. Mi padre volvió de la guerra con una larga y terrible enfermedad que acabó con su vida. Dejó una joven viuda y ocho huérfanos. Yo era la cuarta.
Fueron tiempos muy difíciles para todos... Tuvimos que dejar nuestra vivienda al no poder pagar la renta y nos alojamos en una habitación en casa de mi abuela. | |
| He vivido muy de cerca esa miseria de la Extremadura profunda. He visto el sufrimiento de mi madre al perder a dos de sus hijos a muy temprana edad. He presenciado su lucha diaria, en las concidiones más duras para sacarnos adelante: lavando enormes cantidades de ropa en el río para otras personas del pueblo, haciendo los trabajos más penosos, acarreando cubos de agua para subirlos al depósito de la fábrica de harina (trabajo que consiguió porque ningún hombre quería hacerlo). Mi madre murió a los 82 años, con un corazón sufrido y cansado, aunque satsfecho. Para mi era una de esas heroínas anónimas: incombustible y valiente.
| | | Monesterio (Badajoz)
| Seguía siendo una niña cuando me enviaron a Madrid para servir en la casa de unos señores. Y allí me quedé hasta que me casé con mi marido, José Ariza. Me quedé viuda a los cuarenta y dos años con mis dos hijos: José Carlos y Javier.
Nunca pude ir al colegio, algo que siempre deseé, y trabajé como asistenta del hogar durante mucho tiempo para ganarme la vida. Hoy puedo atreverme a confesar, sin complejos, que fui analfabeta total hasta los cuarenta años. Con esta edad ya tenía un cuerpo envejecido y castigado, aunque nunca dejé de ser coqueta. Fue esta coquetería la que me hizo descubrir el mundo de la estética por mediación de una vecina.
Gracias a la estética tuve que aprender a leer y escribir, pues debía saber hacerlo para poder asistir a la escuela profesional en la que recibí mi formación básica: el Centro de Estudios Superiores de Belleza y Estética de Madrid. Tuve buenas compañeras y tengo mucho que agradecer a la entonces directora del centro, Nela, que apostó por mí y me animó a que me desarrollara como profesional de la estética.
|
|
Ahora sé que también era una niña entonces. Mi ingenuidad e ignorancia me hicieron creer que partiendo de la más absoluta nada podría acceder a formarme en una profesión que me fascinaba. Pasé muchos momentos amargos y desesperantes en la soledad e inseguridad de mi analfabetismo, pero al final, con ilusión y esfuerzo pude superar los cursos y montar mi propio gabinete de estética.
Recuperé una autoestima que ni sabía que existiera. Poco a poco fui también recobrando forma física, pues practicaba sobre mi propio cuerpo las técnicas que iba aprendiendo. He conocido gente estupenda y he ido creciendo personalmente al ayudar a otros a sentirse mejor consigo mismos. Ésta es para mi la esencia de la estética, y muy especialmente del masaje, en el que he profundizado e invetigando a lo largo de todos estos años.
Yo soy esa niña, sigo intentando mirar el mundo con ojos atrevidos e ilusionados. Continúo siendo infantil cuando juego con mis nietos Carlos, Lucía y Laura (a los que adoro), y me sigo sintiendo como una niña pequeña cuando me esfuerzo en mejorar mi ortografía y mi capacidad de expresión.
|  Mi primer gabinete | | |  En la actualidad | Me gusta escribir poesías y canciones en mi tiempo libre. Me ilusiona poder transmitir y compartir conocimientos, y aquí estoy, escribiendo para ti...
Si algo te apasiona, lucha por ello. Encontrarás en tu camino medios y personas que nunca imaginaste. Pon ilusión, amor, empeño y una pizca de audacia en todo aquello que emprendas, y verás que puedes conseguir lo que te propongas de verdad. Por mi caso puedes ver que nunca es tarde.
Empieza por tí mismo. Cuídate, mímate y aprovecha siempre que puedas los beneficios de una de las técnicas más naturales y antiguas que se conocen para el cuidado de la salud: EL MASAJE. A éste dedico mis trabajos La belleza de un arte y Masaje para vivir mejor. Espero que disfrutes con su lectura.
|
|